martes, 10 de diciembre de 2019

Valle-Inclán y sus esperpentos

Teaser sobre Divinas palabras

Luces de bohemia

Trabajo para después de Navidad

1- Anécdota: tienes que narrar algún hecho o acontecimiento que te haya ocurrido a ti o a algún familiar. Extensión mínima 10 líneas.

2- Tutorial: puede ser escrito o en formato visual que se entregará en un pendrive.
Recuerda que tiene que ser un texto instructivo en el que se indiquen órdenes o instrucciones para realizar algo. El lenguaje tiene que ser claro y preciso y las instrucciones tienen que aparecer ordenadas cronológicamente por lo que debes ayudarte de conectores textuales.
El tema es obligatorio y común: un juego de mesa.

lunes, 9 de diciembre de 2019

Texto de "Niebla"

-¿Has insinuado la idea de matarme? ¿Matarme?, ¿a mí?, ¿tú? ¡Morir yo a manos de una de mis criaturas! No tolero más. Y para castigar tu osadía y esas doctrinas disolventes, anárquicas, con que te me has venido, resuelvo y fallo que te mueras. En cuanto llegues a tu casa, te morirás. ¡Te morirás, te lo digo, te morirás! -Pero, ¡por Dios! … -exclamó Augusto, ya suplicante y de miedo tembloroso y pálido. -No hay Dios que valga. ¡Te morirás! -Es que yo quiero vivir, don Miguel, quiero vivir, quiero vivir… -¿No pensabas matarte? -Oh, si es por eso, yo le juro, señor de Unamuno, que no me mataré; que no me quitaré esta vida que Dios o usted me han dado; yo se lo juro… Ahora que quiere usted matarme quiero yo vivir, vivir, vivir… -No puede ser ya, no puede ser… -Quiero vivir, vivir… y ser yo, yo, yo… -Pero si tú no eres sino lo que yo quiera. -¡Quiero ser yo, ser yo!, ¡quiero vivir! Mire usted, don Miguel, por sus hijos, por su mujer, por lo que más quiera… Mire que usted no será usted… que se morirá. Cayó en mis pies de hinojos, suplicante y exclamando: -Don Miguel, ¡por Dios, quiero vivir, quiero ser yo! -No puede ser, pobre Augusto –le dije cogiéndole una mano y levantándole-, ¡no puede ser! Lo tengo ya escrito y es irrevocable, no puedes vivir más. No sé qué hacer ya de ti. Dios, cuando no sabe qué hacer con nosotros, nos mata. -¿Con que no, eh? –me dijo-. No quiere usted dejarme ser yo, salir de la niebla, vivir, vivir, vivir, verme, oírme, tocarme, sentirme, dolerme, serme: ¿con que no lo quiere?, ¿con que he de morir ente de ficción? Pues bien, mi señor creador don Miguel, ¡también usted se morirá y se volverá a la nada de que salió!... ¡Dios dejará de soñarle! ¡Se morirá usted, sí, se morirá, aunque no lo quiera; se morirá usted y se morirán todos los que lean mi historia; todos, todos, todos, sin quedar uno! ¡Entes de ficción como yo; lo mismo que yo! Os lo digo yo, Augusto Pérez, ente ficticio como vosotros, nivolesco lo mismo que vosotros. Porque usted, mi creador, no es usted más que otro ente nivolesco y entes nivolescos sus lectores. Este supremo esfuerzo de pasión de vida, de ansia de inmortalidad, le dejó extenuado al pobre Augusto. Y le empujé a la puerta, por la que salió cabizbajo. Luego se tanteó como si dudase ya de su propia existencia. Yo me enjugué una lágrima furtiva.

Niebla, Unamuno

Generación del 98:vídeo

Vídeo sobre los dos movimientos: https://www.youtube.com/watch?v=v5NZmNy7HRE

Vídeo resumen de las características y autores del 98: https://youtu.be/ksk2GHUFDwQ
        A UN OLMO SECO
  Al olmo viejo, hendido por el rayo


Al olmo viejo, hendido por el rayo 
y en su mitad podrido, 
con las lluvias de abril y el sol de mayo 
algunas hojas verdes le han salido. 

¡El olmo centenario en la colina 
que lame el Duero! Un musgo amarillento 
le mancha la corteza blanquecina 
al tronco carcomido y polvoriento. 

No será, cual los álamos cantores 
que guardan el camino y la ribera, 
habitado de pardos ruiseñores. 

Ejército de hormigas en hilera 
va trepando por él, y en sus entrañas 
urden sus telas grises las arañas. 

Antes que te derribe, olmo del Duero, 
con su hacha el leñador, y el carpintero 
te convierta en melena de campana, 
lanza de carro o yugo de carreta; 
antes que rojo en el hogar, mañana, 
ardas de alguna mísera caseta, 
al borde de un camino; 
antes que te descuaje un torbellino 
y tronche el soplo de las sierras blancas; 
antes que el río hasta la mar te empuje 
por valles y barrancas,  
olmo, quiero anotar en mi cartera 
la gracia de tu rama verdecida. 
Mi corazón espera 
también, hacia la luz y hacia la vida, 
otro milagro de la primavera.
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.
  ¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
  No será, cual los álamos cantores
que         A UN OLMO SECO
  Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.
  ¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
  No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.
  Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.
  Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de         A UN OLMO SECO
  Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.
  ¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
  No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.
  Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.
  Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas, 
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida, 
otro milagro de la primavera.un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas, 
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida, 
otro milagro de la primavera. el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.
  Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.
  Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas, 
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.